Últimamente no sé que pasa pero tengo la sensación de que aprendo yo más en la consulta que supuestamente enseño.

Hoy ha aprendido sobre fortaleza.
Hoy he aprendido sobre la suerte que pueden tener los padres de tener a un hijo especial. Hoy he aprendido lo contrario, que afortunado es ese niño en tener unos padres con tanta fortaleza, tesón y amor.
Hoy he aprendido sobre lo que es capaz una madre de hacer por su hijo durante el embarazo.

 

Eran los últimos de la mañana, y la mañana había ido bastante bien de forma que hemos tenido tiempo para charlar amplio y tendido.

Ya los había visto ya hace 15 días por un tema médico sobre el cual no estaba nada actualizada y les pedí 15 días para ponerme al día y poder ofrecerles la mejor solución. (No olvidemos que disponemos de los mejores sistemas sanitarios y somos capaces de ofrecer los últimos que no mejores y mejores tratamientos, intervenciones y actuaciones).

La cuestión es que me han contado su historia. La de unos luchadores natos. Un bebé que nació de forma prematura con un hermano fuerte que no lo superó.
Un embarazo con problemas desde la semana 12 que ingresó para abortar y se salvó con reposo absoluto hasta la semana 30.
Me paro a pensar cómo puede ser llevado eso y considero que es sobrehumano. 126 largos días y sus largas noches sin moverte, salvo en 2 ocasiones al día para ir al baño, pensando que lo normal es que no vaya bien, que puedes perder a los bebés en cualquier momento, y no puedes hacer absolutamente nada. Se me encoge el corazón. Lucha titánica, física y mental. Eso sí que es heroico.

 

Cuando nacieron no daban un duro, y el mellizo fuerte no lo logró, pero desde allá donde esté se encargó de velar por ellos. Y el pequeño tubo todas las complicaciones derivadas de la prematuridad, pero salió adelante, a pesar de que les dijeron se quedaría vegetal para toda la vida.
A partir de ahí comenzó el trabajo de lucha continua sin cesar.

Estimulación precoz, neurólogos, fisioterapeutas, médicos rehabilitadores, piscina, caballo… Acudieron de peregrinaje allá donde cualquiera les decía que podía ayudar. Acudieron allá donde habían leído o les habían dicho que se estaba haciendo alguna técnica novedosa que podría mejorar el desarrollo psicomotor de su hijo. Lo demostrado científicamente y lo que no. Porque el amor de un hijo no tiene precio.
Esto es lo que a la vez me genera profunda tristeza y enfado, a partes iguales.

Cómo en entorno a todos estos problemas hay tantos estafadores que se cuelgan una bata de médico. Algunos con carrera. Con el único objetivo de sacar dinero.
Me cuesta entender que esta gente no tenga escrúpulos y campen tan impunes.

Cuando los conocí hace 15 días pensé, que suerte ha tenido, habla, se mueve, entiende…

Hoy en la consulta he podido repasar con ellos desde https://clinicaltrials.gov los últimos estudios ensayos realizados y en proceso. Desde Pubmed https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/ he podido repasar con ellos sus dudas sobre supuestos fármacos o supuestas terapias que les habían vendido. Hemos buscado evidencia científica, o mejor dicho, la falta de evidencia de mucho que le habían vendido, en ocasiones al amparo de “personajes famosos”.
No señores, así no. Con esto no se juega. No es ético. Es injusto.
Hoy he aprendido yo más que ellos.

Feliz Maternidad