He tardado más de lo habitual en escribir, pero es lo que en ocasiones tienen los cambios… y mi adaptación a nuevo hospital, compañeros, trabajo, burocracia, pues es lo que tiene.

Pero bueno, aquí estamos de nuevo, preparada!!

Vamos a tocar un poco más a fondo el tema de los sulfatos. ¿sabéis de lo que estoy hablando?

Este ingrediente se encuentra de forma casi constante en los champús, geles, jabones de manos de nuestras casas y que es tachado de ser muy agresivo para nuestra piel.

Imaginemos entonces si es tachado de agresivo para nuestra piel, cómo puede ser para la delicada piel de los nuestros…

Lo cierto es que el artículo de revisión en el que voy a basar estas líneas llegó a mi a través de twitter, lo enlazaba @julianconejomir, Catedrático de dermatología y jefe de servicio de dermatología del Hospital Virgen del Rocío en Sevilla.

Reconozco que el tema de la piel de los bebés es algo que puede llegar a obsesionar un poco al principio.

Es normal, se ve tan frágil, tan delicada y con ese olor tan bueno que yo al menos a momentos cierro los ojos e intento recordarlo, me transporta y me relaja…

Pero volviendo al tema, recuerdo como durante la carrera de Medicina nos explicaban que los productos “rinse off” (ya por aquella época se estilaba eso de no traducir) no eran realmente importantes, estos productos son aquellos que, como su nombre indica, tras aplicarlos los vas a eliminar con agua.

Cualquier jabón, champú, acondicionador, mascarilla por norma general tras utilizarlo sobre la piel, pelo o manos, la vas a aclarar.

Entonces esto de los sin sulfatos, ¿es una moda nueva de estas rollo eco? ¿Pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra piel o la de nuestros peques? Porque lo cierto es que parece que en Europa el uso de los productos sin sulfatos está bastante extendido.

El artículo a mi me lo dejó bastante claro.

En casa, desde hace una larga temporada veníamos utilizando champú y gel de ducha sin sulfatos, los peques y nosotros, a ver pues en que grado de veracidad científicamente hablando nos encontrábamos.

¿Empezamos?

Cuando nos referimos a champús o jabones estamos hablando de productos que tienen la capacidad de limpiar según la actividad de superficie del detergente, tensioactivo o surfactante (SURFace ACTive AgeNT). Estas sustancias son capaces de reducir la tensión superficial del agua y tiene 2 extr

emos, uno que se une al agua (HIDRO=agua FILO=afinidad) y el otro (lipofilo / hidrófobo que repele el agua) que se une a la suciedad y el sebo del cuerpo y lo “atrapa”.

Quedan como rodeadas como por agua, que luego es facilmente eliminada con el agua del aclarado.

Los surfactantes son clasificados según la porción que se une al agua en:

iónicos (y a su vez pueden ser aniónicos catiónicos y anfoteros).

no ionicos.

Los aniónicos, son los que más se producen a escala industrial y los que mejor relación coste/efectividad tienen. Los cationicos se utilizan más como suavizantes.

 

¿Qué son?

Los sulfatos son un grupo de surfactantes aniónicos, particularmente el sodio lauryl sulfato, ha adquirido una malísima fama de ser perjudicial para la salud sobretodo por ser irritante para la piel y ojos (pica).

Ha llegado a ser relacionado con la aparición de cataratas. Claro está, lanzo un salvavidas en favor de ellos que para que los sulfatos te produzcan cataratas en los ojos tendrías que tenerlos sumergidos en champú durante 14 días seguidos.

Los sulfatos son detergentes muy potentes y baratos de producir. Pueden ser sintéticos o naturales, de hecho se pueden extraer del aceite de coco o palma.

Como son potentes, eliminan eficazmente toda la suciedad del cuero cabelludo y la piel, pero a su vez también eliminan los aceites naturales que genera nuestro cuerpo dejando una sensación de limpieza y sequedad.

Debiesen ser utilizados para gente que acumule mucha suciedad o utilice muchas lacas y gominas que dejan residuos en el pelo y no de forma diaria.

 

¿Cuáles pueden ser útiles para su uso diario?

Aquellos champús que incluyen aditivos como por ejemplo el sulfonato de olefina que aporta más sensación de suavidad o los champús sin sulfatos.

Los champús sin sulfatos tienen menor poder detergente, hacen menos espuma pero realmente para el uso diario (o casi diario) son más que suficientes para la mayoría de la población.

Hoy en día no volvemos de la mina todos los días…

Eso sí, cuesta un poco acostumbrarse al principio.

 

¿Cómo y donde encontramos estos productos?

Por norma general, encontraremos en el bote “sin sulfatos”, “sulfates free”, o “sin SLS”

De hecho, como comentaba al principio, en Europa su uso está bastante extendido pudiendo encontrar geles y champús en cualquier súper.

Aquí en España parece que cuesta un poco más.

En el caso de geles, tienes la alternativa de utilizar jabones de ducha de glicerina como los de antaño pero en formato líquido.

Y si buscas champús has de ir buscando aquellos que son especiales para tintes o preguntar en peluquerías (aconsejo comprar los formatos industriales de 1 litro).

 

Y si esto es para los adultos, para los peques ¿qué?

Nos sorprendería la cantidad de marcas que los incluyen en su formulación. Solamente basta con buscar en ingredientes y leer de los primeros. Afortunadamente hay muchas otras que no.

En mi caso, de bebé bebé ya sabéis que soy muy fan de Weleda® , que es la que he utilizado, pero pasados los primeros meses, ya me he pasado a cualquiera que no los tenga.

Los parabenos, los dejaremos para otra ocasión 😉.

 

¡Feliz Maternidad!

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BIBLIOGRAFÍA

https://www.mdedge.com/cutis/article/155747/hair-nails/no-sulfates-no-parabens-and-no-poo-method-new-patient-perspective