El baño del bebé son de esas cosas que cuando se está embarazada sueles imaginar como un momento mágico, de tranquilidad, paz, relax para el bebé y donde todo es maravilloso. Y se disfruta al máximo…

Y efectivamente puede ser así, o puede que no… Puede llegar a estresar bastante al principio, cómo cogerlo, cómo lavarlo, cómo enjuagarlo. Todo ello dependerá también de cómo sea el bebé, si efectivamente se relaja o si no para de llorar…

Antes existía una tendencia que “obligaba” de una forma casi religiosa a bañar a los bebés todos los días. Hoy ya no es así, se tiende a recomendar el baño cada 2-3 días según la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Aunque, efectivamente, si la hora del baño es agradable, se puede hacer todos los días, con agua o con un jabón sin detergente suave y no mucho rato.

 

Para ser grande y tocar el cielo, hay que empezar siendo pequeño y desde el suelo

 

Vayamos como siempre, por partes

Pasos:

1.- Tómate tu tiempo y establece una rutina.

Como decíamos, no es necesario bañarlo todos los días si no quieres, y el mejor momento suele ser por la tarde, con el fin de ya desde bien pequeños ir de estableciendo las famosas rutinas. Es posible que si es tu primer bebé esto de las rutinas suene un poco a chino, pero créeme que serán tus amigas los primeros años. Los niños, las necesitan.

Esto no quiere decir que si un día te las saltas se vaya a acabar el mundo, o cuando estás de vacaciones, pero verás conforme vayan creciendo, que las rutinas son muy útiles para que en su inmadura estructura mental en desarrollo, les ayuda a situarse, a saber que viene después de cada cosa…

En fin, los humanos somos animales de costumbre.

2.- Prepara todo.

Parece de perogrullo, pero una vez manos en faena, si te falta algo es un jaleo ir a buscarlo. Un niño se puede ahogar en un palmo de agua y no necesita más de 27 segundos para ello.

¿Qué necesitas?

Jabón, taza o recipiente para enjuagar, toalla y las esponjas actualmente están en desuso porque acumulan bastantes gérmenes.
Temperatura. No hace falta que compres termómetros si no quieres, common sense… el agua ni muy caliente ni fría, a una temperatura agradable para tu codo.

3.- Lava de arriba a abajo.

Sumerge al bebé, acostado de forma que cabeza y gran parte del tronco queden fuera. Y comienza a lavar por la cabeza, la cara, el cuerpo y finalmente por el área del pañal. ¿Con qué? Con agua y si quieres con un jabón suave sin detergentes ni parabenos. Los sulfatos (Sodium Lauraeth sulphate y derivados) son detergentes bastante potentes, pero a la vez bastante irritantes para la piel, nuestro pequeños no llegan a ensuciarse como para ser necesarios. (Ni para los adultos tampoco, pero bueno…)

4.- Enjuaga

Con una taza, o el recipiente que traiga la bañera, para acabar de limpiar el agua jabonosa.

5.- Sécalo.

Con una toalla de estas de capita, suavemente, sin frotar. Como a toques. Pon sobretodo, atención a los pliegues, para que queden secos y no se maceren o irriten.

6.- Hidrata

Crema Hidratante.

Hidrata con una buena crema, sin perfume, específica para bebé. Si al tu bebé le gusta, aprovecha para dar un masaje suave por las piernas, por la barriga, por los brazos… pero si se pone a llorar como si no hubiese un mañana, pues algo más rapidito.

Al principio hay bebés que al desnudarse se sienten muy inseguros, tienen frío y por ello lloran. Por eso también puedes probar a bañar al bebé boca abajo. Los hay que se sienten más seguros.

Que llore con el baño al principio no quiere decir que lo vaya a hacer siempre!

Cuanto más relajados estemos nosotros más seguros se encontrarán ellos.

Lo más importante es no dejar de prestarles atención ni un momento. No vale el, «si solo fue un segundo...»

¡Enlazo vídeo resumen explicativo!

 

 

¡Feliz Maternidad!